Saturnino Martínez

Un luchador con vocación solidaria

A. Gerpe | La Voz

El fútbol era la pasión de Saturnino Martínez y, como buen aficionado, era socio del Unión de Asados, el club de su parroquia de Rianxo en el que juegan sus nietos Cristian e Ismael, y que le tributó un homenaje tras su muerte. Otro de sus nietos, Noel, comparte la afición por el balompié y milita en otro conjunto del municipio, el Araño, mientras que su única nieta, María, toca en la banda Buxaina de Taragoña. De carácter sociable, solidario y familiar, Saturnino Martínez, que durante 60 años compartió su vida con Dolores Miguéns, fue un luchador que no dudó en buscar oportunidades para sacar adelante a su familia. Comenzó como carpintero, pero acabó marchándose a Holanda, donde trabajó como camarero en barcos de pasaje, y después a Suiza. Los Países Bajos le dejaron una profunda huella. En ellos se granjeó un puñado de amigos con los que continuó manteniendo el contacto en la distancia. Una afección respiratoria le forzó a retirarse y, de nuevo en Asados, dedicaba parte de su tiempo al cultivo de las fincas.