Ramiro González Horta

Un hombre fuerte que nunca se rindió

M. X. Blanco | La Voz

Tenía 90 años cuando el coronavirus acabó con su vida, pero Ramiro González Horta era un hombre fuerte que, hasta hace unos meses, se defendía solo en su casa de San Xusto de Lousame. Sin embargo, una lesión provocada por una caída le obligó a ingresar en una residencia de Santiago, donde falleció. Fue trasladado a este centro en octubre, precisamente para recuperar la movilidad y, de hecho, estaba consiguiendo su objetivo. Había vuelto a andar y estaba mejorando día a día hasta que el covid-19 se cruzó en su camino.

Ramiro González estuvo buena parte de su vida trabajando en Suiza, luchando desde allí por sacar adelante a su familia. Tras su etapa laboral, la huerta de su casa de Lousame era su gran pasión. Cuidaba su pequeña plantación hasta que una caída importante le obligó a frenar en seco. 

Con él se fue el pilar de una familia formada ahora por su hija, María del Pilar González, y por sus dos nietos, Joaquín y Aaron. Todos lo recuerdan como el trabajador nato que fue.