Manuel Conde Pinal

Una jubilación truncada

Susana Conde, hija

 Esta Semana Santa habías organizado con toda la familia un viaje para celebrar que te ibas a jubilar. Eras el que más ilusión tenía por hacerlo, después de toda una vida trabajando. El destino hizo que todo cambiase. Te fuiste tú solo en el último viaje de la vida, dejándonos a todos con el corazón destrozado.

 El único consuelo es que tuviste una vida feliz, rodeado siempre de tus seres queridos, y que nunca pasaste por el dolor que estamos pasando nosotros ahora.

 Tus padres se quedaron sin su único hijo, mi madre sin su compañero de vida, yo sin el mejor padre del mundo, mi marido sin ese suegro al que quería y valoraba, tus nietos sin su abuelito gruñón, como te llamaban cariñosamente.

 Fuiste para todos una gran persona, y aunque separados por las circunstancias, te lloramos todos los días, esperando que pronto llegue el momento en que podamos hacerte un funeral y un homenaje como te mereces. ¡Te fuiste demasiado pronto, papi!

Allá donde estés ¡te queremos!