José Somoza Pérez

Un hombre muy casero al que le gustaba estar con los suyos

A. Lorenzo | La Voz

La familia y el trabajo fueron las dos grandes aficiones en la vida de José Somoza Pérez, que siempre luchó por sacar a los suyos adelante. Y no lo tuvo fácil, ya que se vio obligado a abandonar su Asados natal e irse a buscar el pan a Suiza, un país al que primero viajó solo, para luego llevarse a su mujer, mientras sus tres hijos quedaban al cargo de los abuelos.

De vuelta a España se estableció como albañil y continuó trabajando hasta su jubilación, cuando aprovechó para disfrutar de la tranquilidad de su hogar y de la compañía de sus hijos y de cuatro nietos, especialmente de Darío, con el que hacía mejores migas y era su ojito derecho. El pequeño quiso recordar todos los momentos vividos con su abuelo e hizo un dibujo de ambos que se colocó en el ataúd para que lo acompañe para siempre.